¿Prepara la formación en diseño gráfico para enfrentarse a la realidad profesional? Hablamos con María Benítez Flores, una joven diseñadora que acaba de terminar sus estudios y ha combinado aprendizaje, experiencia y actitud para abrirse camino en el sector.

La formación en diseño gráfico atraviesa un momento de transformación. La inteligencia artificial está cambiando las herramientas y los procesos creativos, mientras que los estudios y las empresas necesitan profesionales capaces de hacer algo más que dominar programas de diseño.

Pero hay una pregunta que sigue siendo fundamental: ¿qué necesita aprender realmente un estudiante para desenvolverse con solvencia cuando llega su primer cliente?

Para profundizar en esta cuestión hemos entrevistado a María Benítez Flores, diseñadora gráfica que ha finalizado en 2026 sus Estudios Superiores de Diseño Gráfico en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Sevilla.

Su recorrido formativo comenzó con estudios de Preimpresión, continuó con el ciclo superior de Gráfica Publicitaria y culminó con los Estudios Superiores de Diseño Gráfico.

En 2022 realizó sus prácticas en VIBRAND Design y, posteriormente, colaboró profesionalmente con el estudio en distintos periodos entre 2022 y 2024. Una experiencia que le permitió conocer el trabajo con clientes reales mientras continuaba su formación.

En noviembre de 2024 recibió el Premio AAD Estudiante en la categoría de Branding e Identidad Corporativa por Abierto, un proyecto académico de identidad visual para un festival de danza contemporánea.

Su trayectoria nos sirve como punto de partida para examinar siete cuestiones esenciales de la formación en diseño gráfico: preparación profesional, comunicación, clientes, presupuestos y estrategia, actitud, inteligencia artificial y oportunidades para empezar.

1. Formación en diseño gráfico: ¿cuándo se está preparado para trabajar?

Terminar los estudios no significa necesariamente estar preparado para afrontar todos los desafíos del trabajo. La formación en diseño gráfico aporta una base, pero saber aplicarla ante un encargo es otra cuestión.

En el diseño gráfico, como en otras disciplinas creativas, existe una diferencia importante entre conocer las herramientas y saber utilizarlas para resolver problemas reales.

María, después de completar tu recorrido formativo, ¿en qué momento sentiste que estabas realmente preparada para trabajar como diseñadora?

«Siendo completamente sincera, incluso hoy, ya graduada en Diseño Gráfico, a veces siento que aún me queda mucho por aprender. Creo que la sensación de estar realmente preparada la da la experiencia, ganando confianza a través de los errores y los aprendizajes que vienen con ellos.

En mi caso, lo que realmente me ayudó a dar el paso hacia el entorno profesional fue la pasión que siento por esta profesión. Esa motivación me impulsó a lanzarme a la piscina con ganas de aprender, crecer y enfrentarme a nuevos desafíos».

Su respuesta plantea una primera reflexión: la formación proporciona conocimientos, pero la experiencia permite comprobar hasta qué punto sabemos aplicarlos.

La seguridad profesional no aparece necesariamente al obtener una titulación. Se construye también cuando hay que tomar decisiones, asumir responsabilidades y encontrar soluciones a problemas que no siempre tienen una respuesta prevista.

Aprender a diseñar también significa saber comunicar una propuesta

Uno de los debates habituales sobre la formación en diseño gráfico es el peso que deben tener las herramientas frente al pensamiento creativo, la comunicación y el criterio profesional.

Dominar Illustrator, InDesign, Photoshop u otras aplicaciones es importante, pero conocer una herramienta no garantiza saber desarrollar un buen proyecto.

¿Qué asignatura de tu formación te resultó especialmente útil al incorporarte al trabajo profesional?

«Una de las asignaturas que más destaco es Presentación y Retórica del Proyecto impartida por mi magnífica profesora Ana Lorente. Más allá de las materias técnicas como diseño editorial o identidad visual, me enseñó a organizar y comunicar una propuesta de forma clara y atractiva para el cliente. Al final, puedes tener un proyecto excelente, pero si no sabes presentarlo bien, gran parte de su valor se pierde».

Es una reflexión relevante tanto para quienes estudian diseño como para quienes lo enseñan.

Una identidad visual no debería valorarse únicamente por su atractivo estético. También debe responder a unos objetivos de comunicación y ser capaz de funcionar en los contextos para los que ha sido creada.

Por eso, el diseñador necesita aprender a explicar sus decisiones, argumentar sus propuestas y transmitir al cliente el valor del trabajo realizado.

Saber diseñar y saber comunicar el diseño son dos competencias que deberían desarrollarse de forma conjunta.

2. Del aula al cliente real: el salto de la formación en diseño gráfico

En la formación en diseño gráfico, los proyectos académicos suelen ofrecer un espacio para experimentar, investigar y explorar diferentes soluciones visuales.

La realidad profesional incorpora otras variables: objetivos de negocio, presupuestos, plazos de entrega, limitaciones técnicas y necesidades concretas de comunicación.

¿Cuál fue para ti la principal diferencia entre diseñar para un proyecto de clase y hacerlo para un cliente real?

«Bajo mi punto de vista, la principal diferencia está en la libertad creativa. En los proyectos de clase suele haber más margen para experimentar y desarrollar ideas sin tantas limitaciones. En cambio, cuando trabajas para un cliente real, debes ajustarte a unos objetivos, necesidades y condicionantes concretos.

Además, existe una mayor responsabilidad. Sabes que tus decisiones tienen un impacto real en el negocio o la comunicación del cliente, por lo que cada detalle cuenta. Esa presión hace que afrontes los proyectos de una forma más estratégica y profesional».

Durante su etapa en VIBRAND Design pudimos observar precisamente esa transición.

María llegó a sus prácticas en 2022 con conocimientos técnicos y gráficos adquiridos en sus anteriores etapas formativas. Desde los primeros días mostró soltura con las herramientas, recursos creativos y facilidad para desarrollar trabajos con autonomía.

Sin embargo, comprender las necesidades específicas de un cliente, interpretar sus objetivos o entender por qué una solución es adecuada para una empresa y no para otra son aprendizajes que requieren experiencia profesional.

 

María Benítez Flores junto a Vicente Portillo en VIBRAND Design, donde completó parte de su formación en diseño gráfico con experiencia profesional.
María Benítez Flores junto a Vicente Portillo, director creativo de VIBRAND Design, estudio donde realizó sus prácticas en 2022 y colaboró profesionalmente hasta 2024.

¿Cómo viviste el hecho de trabajar con clientes reales cuando todavía estabas formándote?

«La verdad es que al principio da un poco de vértigo. En el entorno académico sabes que puedes equivocarte y aprender del proceso, pero cuando trabajas con clientes reales sientes una responsabilidad mayor porque hay expectativas y objetivos reales detrás del proyecto.

Aun así, creo que fue una de las experiencias que más me hizo crecer».

Esta transición muestra por qué la formación en diseño gráfico gana profundidad cuando se conecta con el trabajo real. El paso del aula al estudio no consiste únicamente en aplicar lo aprendido: implica entender que el diseño tiene consecuencias fuera del entorno académico.

Y esa experiencia puede enriquecer la formación mientras el estudiante continúa desarrollando sus conocimientos.

3. Lo que todavía falta en la formación en diseño gráfico

La formación en diseño gráfico puede proporcionar una buena preparación creativa y técnica y, al mismo tiempo, dejar determinados aspectos de la profesión poco desarrollados.

Uno de ellos es la gestión económica de los proyectos.

Si pudieras incorporar una asignatura al plan de estudios de diseño gráfico, ¿cuál elegirías?

«Pues añadiría alguna asignatura relacionada con la gestión de proyectos y los primeros trabajos profesionales, vamos con el dinerillo, el tema tabú. Cuando van avanzando los años de la carrera empiezan a llegar los primeros encargos y muchas veces estamos bastante perdidos. No sabemos muy bien cómo enfocar ciertos presupuestos, y creo que más de una vez nos tomarán el pelo».

La observación pone sobre la mesa una necesidad práctica.

Aprender a calcular el tiempo de dedicación, elaborar presupuestos, establecer condiciones de trabajo o valorar económicamente un proyecto forma parte de la actividad profesional de muchos diseñadores.

Son conocimientos especialmente útiles cuando empiezan a llegar los primeros encargos o se plantea la posibilidad de trabajar por cuenta propia.

Estrategia: comprender el problema antes de diseñar

¿Crees que la formación académica profundiza suficientemente en la relación entre el diseño y la estrategia de una empresa?

«La verdad es que no, o al menos yo no recuerdo haber tratado ese tema en profundidad. Siempre hemos trabajado mucho la parte creativa y el desarrollo de proyectos, ha sido al empezar a trabajar cuando me he dado cuenta de que detrás del diseño también hay una parte más estratégica que es igual de importante».

Esta respuesta conecta con una realidad habitual en los estudios de branding y diseño gráfico.

Antes de desarrollar una identidad visual hay que comprender qué necesita comunicar una empresa, a quién se dirige, qué la diferencia de sus competidores y qué objetivos pretende conseguir.

La creatividad interviene después para transformar ese análisis en una solución visual adecuada.

El diseño no consiste solamente en crear una propuesta atractiva, sino en encontrar una respuesta eficaz a un problema de comunicación.

Esta crítica no significa que todos los programas de formación en diseño gráfico ignoren estas cuestiones ni que las experiencias educativas sean iguales en todos los centros.

De hecho, María destaca positivamente el nivel de enseñanza recibido y la cercanía del profesorado de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Sevilla, donde muchos docentes compaginan la enseñanza con su actividad profesional.

Su reflexión señala, más bien, determinados conocimientos que considera que deberían tener una presencia mayor.

4. La actitud: lo que los programas no pueden enseñar

La formación en diseño gráfico es fundamental, pero no explica por sí sola cómo se desenvuelve cada persona cuando comienza a trabajar.

Desde nuestra experiencia en VIBRAND Design, después de haber compartido proyectos con distintos alumnos en prácticas y diseñadores profesionales, las diferencias no se encuentran únicamente en el dominio de los programas o en los conocimientos técnicos.

También influyen la iniciativa, la organización, la disposición para escuchar, la capacidad de resolver problemas y la actitud ante el aprendizaje.

En el caso de María, durante su etapa en el estudio destacaron especialmente su rapidez de adaptación, sus recursos creativos y su facilidad para transformar ideas en soluciones gráficas.

Son capacidades que ya mostraba cuando todavía no había completado sus Estudios Superiores de Diseño Gráfico y que fue desarrollando a medida que avanzaba su formación y experiencia profesional.

¿A qué atribuyes tu adaptación al entorno profesional: a la formación recibida, a tu carácter o a una combinación de factores?

«Confío en el trabajo que hago, pero también me gusta escuchar, observar y aprender de las personas que me rodean. Creo que esa combinación de formación, seguridad y ganas de seguir aprendiendo ha hecho que mi adaptación al entorno profesional fuera más natural».

Su respuesta invita a considerar una cuestión que no siempre recibe suficiente atención.

Dos personas pueden haber recibido una formación parecida y mostrar comportamientos muy diferentes ante un mismo proyecto.

Una puede limitarse a ejecutar instrucciones. Otra puede intentar comprender el problema, plantear alternativas, preguntar cuando tiene dudas y buscar soluciones por iniciativa propia.

La diferencia no tiene por qué encontrarse exclusivamente en los conocimientos adquiridos.

La actitud no sustituye a una buena formación en diseño gráfico, pero puede marcar una diferencia importante en la manera de aprovecharla.

Y precisamente por eso ambas dimensiones deberían entenderse como complementarias.

5. La inteligencia artificial y el futuro de la formación en diseño gráfico

La inteligencia artificial ya está transformando tareas y procesos del trabajo creativo. También obliga a revisar qué debería priorizar la formación en diseño gráfico.

Esta evolución plantea nuevos desafíos para los centros educativos y para los profesionales que ya ejercen la actividad.

Pero ¿debe cambiar lo que se enseña o también la manera de aprender?

¿Crees que la inteligencia artificial está cambiando lo que deben aprender los estudiantes de diseño o también cómo lo aprenden?

«Considero que es una mezcla de las dos. Por un lado, tendrán que aprender nuevas herramientas que incorporen la IA, ya que al final es una herramienta más, igual que lo fueron en su momento otros programas de diseño.

Por otro lado, también cambiará la forma de aprender. Muchas tareas y procesos se harán de manera diferente gracias a estas herramientas, por lo que la enseñanza tendrá que adaptarse a esta nueva realidad».

La cuestión va más allá de incorporar aplicaciones de inteligencia artificial a las asignaturas.

Si algunas tareas técnicas pueden realizarse de forma más rápida o automatizada, resulta razonable dar mayor importancia a capacidades como interpretar problemas, generar conceptos, tomar decisiones y evaluar críticamente los resultados.

¿Qué habilidad crees que será especialmente importante para los diseñadores gráficos dentro de diez años?

«Pues sinceramente creo que será, al igual que hoy en día, la capacidad de adaptarse y las ganas de seguir aprendiendo. La sociedad y el sector del diseño siempre han ido de la mano de los avances tecnológicos. Igual que apareció internet o la fotografía digital, ahora está ocurriendo con la inteligencia artificial».

Esta capacidad de adaptación ha acompañado al diseño durante décadas.

Lo que cambia es la velocidad con la que aparecen nuevas herramientas y formas de trabajar.

Por eso, la formación en diseño gráfico no debería limitarse a enseñar a dominar la tecnología actual, sino que también debe proporcionar criterio y recursos para desenvolverse cuando evolucione.

6. El premio AAD y el valor de los proyectos académicos

En noviembre de 2024, mientras cursaba los Estudios Superiores de Diseño Gráfico, María recibió uno de los reconocimientos estudiantiles de la sexta edición de los Premios del Diseño Andaluz, organizados por la Asociación Andaluza de Diseñadores (AAD).

María Benítez Flores, premiada por un proyecto de su formación en diseño gráfico, muestra su diploma y galardón AAD 2024.
María Benítez Flores, reconocida en los Premios del Diseño Andaluz 2024 por Abierto, un proyecto académico de branding e identidad corporativa.

El premio correspondió a la categoría de Branding e Identidad Corporativa y reconoció su proyecto Abierto, una propuesta de identidad visual para un festival de danza contemporánea, desarrollada en la asignatura de Branding de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Sevilla.

El proyecto puede consultarse en su portfolio profesional de Behance.

El reconocimiento pone de manifiesto otra oportunidad de la formación en diseño gráfico: los proyectos académicos y su participación en certámenes pueden establecer relaciones con profesionales, dar visibilidad al trabajo y abrir conversaciones con el sector.

¿Qué te aportó recibir este premio?

«Sobre todo fue una motivación personal para seguir esforzándome y dando lo mejor de mí en cada proyecto. Al final, la escuela te pone muchas oportunidades delante y, si trabajas bien durante los años de estudio, pueden llegar reconocimientos como este.

Además, gracias al premio pude conocer a diferentes diseñadores españoles y acercarme un poco más al sector. También me dio más confianza en mi trabajo y me hizo pensar que iba por el buen camino».

Este reconocimiento ilustra una de las posibilidades que ofrece la formación: desarrollar trabajos que, aunque nazcan en un entorno académico, pueden llegar a tener visibilidad fuera de él.

Fotografía de grupo de los participantes en la sexta edición de los Premios del Diseño Andaluz 2024, celebrada en Osuna.
Foto de grupo de la sexta edición de los Premios del Diseño Andaluz, celebrada en noviembre de 2024 en Osuna.

7. Formación en diseño gráfico: consejos para dar el salto laboral

María terminó sus Estudios Superiores de Diseño Gráfico en 2026, después de haber acumulado distintas experiencias formativas y profesionales.

Su trayectoria no representa el camino que necesariamente debe seguir cualquier estudiante. Sí permite observar cómo una formación en diseño gráfico bien aprovechada, el aprendizaje continuo y ciertas actitudes pueden facilitar las primeras oportunidades laborales.

¿Qué consejo darías a alguien que acaba de empezar sus estudios de diseño gráfico?

«Pues a nivel escuela le diría que aproveche los cuatro años de carrera y los exprima al máximo. Parece mucho tiempo, pero realmente pasa volando. Que asista a charlas, exposiciones y concursos, que conozca diseñadores y que se vaya moviendo dentro del mundo del diseño.

A nivel profesional, que no se frustre. Todo llega, simplemente hay que intentar hacer las cosas lo mejor posible y saber priorizar la importancia de los diferentes trabajos. Con organización y tranquilidad se llega bien a todos lados».

Y resume los factores que, desde su experiencia, le han ayudado a completar sus estudios y encontrar trabajo:

«Para mí, los ingredientes principales que me han hecho acabar la carrera y conseguir trabajo rápido han sido: pasión + organización + muuucho trabajo».

La fórmula es sencilla, pero plantea una reflexión interesante.

La formación en diseño gráfico abre posibilidades, proporciona conocimientos y ayuda a desarrollar criterio. Sin embargo, el modo en que cada persona aprovecha esas oportunidades depende también de su implicación y de las decisiones que toma a lo largo del camino.

¿Qué debería aportar una buena formación en diseño gráfico?

La experiencia de María Benítez Flores no permite establecer conclusiones generales sobre toda la formación en diseño gráfico. Es un caso individual, con un recorrido amplio y unas circunstancias concretas.

Sin embargo, sus respuestas ayudan a identificar cuestiones relevantes para estudiantes, docentes y profesionales del diseño.

La primera es la importancia de construir una base técnica y creativa sólida que permita comprender los procesos del diseño, más allá de aprender a utilizar determinadas herramientas.

La segunda es la necesidad de acercar la enseñanza a la realidad profesional, incluyendo aspectos relacionados con la estrategia, el trato con clientes, la gestión económica y la responsabilidad sobre los resultados.

La tercera es la importancia de mantener una actitud de aprendizaje permanente, especialmente en un sector sometido a cambios tecnológicos constantes.

Y, por último, la conveniencia de seguir fortaleciendo la relación entre los centros educativos y los estudios profesionales.

Desde nuestra experiencia en VIBRAND Design, estudio de branding y diseño gráfico en Sevilla, sabemos que el desarrollo profesional no depende exclusivamente de la preparación técnica o del talento creativo.

Requiere también capacidad para comprender las necesidades de cada proyecto, responsabilidad, criterio y disposición para seguir aprendiendo.

La trayectoria de María permite observar cómo estos factores pueden complementarse, desde los primeros años de formación hasta la incorporación al mundo laboral.

Una buena formación proporciona los conocimientos para empezar. La experiencia ayuda a convertirlos en criterio profesional. Y la actitud influye decisivamente en cómo se aprovechan las oportunidades.

Quizá la cuestión esencial para mejorar la formación en diseño gráfico no sea elegir entre enseñanza académica y experiencia profesional, sino conseguir que ambas se complementen cada vez mejor.

Entrevista realizada por Vicente Portillo, director de VIBRAND Design. Las respuestas corresponden a la entrevista original, con una selección de fragmentos para facilitar la lectura.