Cleanser fabrica productos de limpieza profesional y detergentes industriales para sectores tan distintos como la automoción, la industria alimentaria, la hostelería o los servicios. El reto de marca era claro desde el principio: una empresa así no puede parecer una marca de limpieza doméstica. Necesita un signo que firme con autoridad una gama amplia de productos técnicos, no un logotipo lleno de gotas, burbujas o brillos.
Por eso planteamos la identidad desde una lógica corporativa, no descriptiva. El núcleo identificador es el propio nombre, Cleanser, resuelto con una tipografía sólida, de gran presencia y lectura inmediata. El peso visual del nombre transmite capacidad y dimensión industrial, mientras que el uso de minúsculas evita una imagen rígida o agresiva. El descriptor «detergente industrial» cumple una función concreta: aclara la actividad y elimina la ambigüedad de un nombre en inglés, sin competir con la marca.
Un símbolo corporativo, no una ilustración
El símbolo es abstracto de forma deliberada. No representa una lavadora, una gota ni un envase, porque la empresa no se limita a un único producto ni a una única aplicación. En su forma se intuye la letra «C» de Cleanser, aunque esa no es su lectura principal ni definitiva. Puede sugerir también el movimiento de un fluido, el giro de una superficie o la acción de arrastre, sin quedar atrapada en una sola interpretación. Esa abstracción es justamente lo que le permite funcionar en etiquetas, bidones, vehículos, uniformes o documentación técnica sin convertir cada aplicación en un anuncio de detergente.
El azul sitúa a la marca en un territorio profesional, técnico y fiable, coherente con los códigos visuales del sector químico e industrial. El contraste con el blanco refuerza la claridad del conjunto y garantiza un sistema sencillo de reproducir sobre cualquier soporte. La calidad de una marca no se decide por gusto personal, sino por el rendimiento del signo ante las condiciones reales en las que tendrá que funcionar.
Creatividad gráfica: la limpieza como pieza del engranaje
El sistema de identidad se completó con una línea de folletos sectoriales. La idea central que los articula es la limpieza entendida como parte del engranaje de la industria, no como un añadido decorativo. En la portada dedicada a automoción partimos de un elemento propio de esa actividad: los engranajes, que representan la maquinaria, la precisión y los procesos que deben funcionar correctamente.
Uno de esos engranajes se transforma en una flor. Con ese gesto expresamos que la eficacia industrial de Cleanser no consiste solo en eliminar grasa o suciedad difícil, sino también en obtener un resultado cuidado y profesional sobre cada superficie. Los engranajes aportan el carácter técnico. La flor introduce el cuidado y el buen acabado. La unión de ambos resume la propuesta de la marca: la potencia que necesita la industria y el cuidado que exige cada superficie.
El resultado es un sistema de marca que proyecta a Cleanser como lo que realmente es: una empresa especializada, técnica y preparada para responder a las necesidades de distintos entornos industriales. Exactamente el tipo de proyecto aportamos valor, cuando la marca tiene que trabajar como herramienta de negocio y no como simple imagen.
*Trabajo realizado en colaboración con Textura Diseño gráfico S.L. (Ya extinguida)



